domingo, 24 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 33


*Narra Alexia*

 

-¡Papá! ¿Qué haces tú aquí? Si todavía no es Navidad.-Pregunté extrañada.

-Qué pasa, ¿un padre no puede dar una sorpresa a su hija? Ven aquí, anda.-Me acerqué para juntarnos en un gran abrazo. Le había echado de menos.

Con la separación de mis padres, mi padre se fue a vivir a Cambridge y así no causar problemas. Incluso dejó que mi madre se quedara con mi custodia y él siempre me visitaba, con el tiempo menos, lo períodos de vacaciones para pasar unos días padre-hija, ya que está muy ocupado enseñando en la Universidad de dicha ciudad.

Ahora ha iniciado una especie de nueva vida, solo, pero él es muy feliz.

-¡Qué monos!-Exclamó mi amiga. Pero sabía tan bien como yo que ha venido por un motivo especial.

-Te he llamado varias veces y no contestabas, así que he ido a casa y tu madre me ha dicho que estabas trabajando. Esa es mi niña. ¿Cuándo terminas tu turno?

-Dentro de media hora. Siéntate y te traigo un café.

-Sí, mejor de esa manera porque si nos ve nuestro jefe que no trabajamos…-Interrumpió Emily.

-Bueno, pues dile a tu jefe que un padre tiene muchas ganas de pasar un rato con su hija, que hace un par de meses que no la ve. Tranquila, yo me encargo de que no te regañe.

-Venga, Alex, yo te cubro.

-Vale. Enseguida vuelvo.-La verdad, sí que quería estar con él aparte de que Dave, mi jefe, se llevaba mal con todo el mundo no creo que por irme treinta minutos antes no se lo tomará como algo grave.

Recogí mis cosas, me despedí de Emily y me marché acompañado de mi padre. Al dirigirme a la puerta Will ya no estaba en la mesa. Tanto acontecimiento que se me olvidó ese tema. Tengo claro que esto no acaba así entre Will y yo. Y finalmente no pude encontrar a Harry. De verdad que me hubiera gustado explicarle lo sucedido, pero entiendo que estuviese muy cabreado, yo lo estaría. Con lo bien que empezaba a ir nuestra amistad, voy yo y lo estropeo.

-¿Te encuentras bien, Alex?

-¿Eh? Sí, sí.-Le sonreí mientras me metía en el coche. No quiero mostrar sospechas, sobre todo a mi padre. Y eso que ahora también tendré que pensar qué hace en Londres, porque mi padre tiene su toque misterioso.

Si esta noche voy a terminar con un terrible dolor de cabeza.

 

*Narra Emily*

 

Por fin he acabado de trabajar. Lo único que me apetece en este momento es descansar. Creo que vuelvo en metro, ya que llueve y tengo que esperar un rato hasta que llegue un autobús en la parada más cercana.

Bajé las escaleras e introduje el billete para que pudiera pasar. Cuando entré esto estaba lleno de gente que iba de un lado para otro, encima de que es domingo. Miré en un plano la línea que tenía que coger, aunque más de una vez he montado en metro, soy muy despistada para estas cosas. Me guía hasta el andén y según megafonía solo esperaría dos minutos.

Al llegar me metí en el primer vagón que divisé, dejando primeramente salir a los pasajeros. Tuve que apoyarme en una barra al estar muy alborotado y no encontrar sitio, y como no pienso, al ponerse en marcha esto pega tal empujón que casi termino en el suelo si alguien no lo hubiera impedido.

-Lo siento mucho. No he caído que…

-Hola guapa.- ¿Quién se cree el chico que es para disculparse/presentarse de esa forma? Alcé la vista. ¡Vaya! No me imaginaba que fuera esa persona.

-¿Me has seguido? ¿Qué haces en el metro? Los famosos no van en el metro.
 
 
-Oye, que antes de ser famoso he ido en metro, además, sino no podría haberte seguido.-Le di un leve golpe por lo que había hecho. Pero es que es imposible enfadarse con él y que me de uno de esos besos que tanto extrañaba, no se consigue. Nos quedamos así, arrodillados, debido al choque hasta que alguien a nuestro lado carraspeó.
-Oh, hola Harry.-Me levanté bruscamente y Zayn conmigo molesto.-No sabía que estabas aquí.
-Hola Emily.-Parecía muy triste, qué penita. Aunque no me iba a entrometer en su vida. Miento.
Sonó por megafonía que habíamos llegado a la siguiente parada. Los tres nos apartamos al fondo para dejar pasar a las personas que se bajaban.
-¿Qué le ocurre?-Susurré al oído de Zayn.
-¿No te has enterado?
-Pues no, para eso está mi novio, para que me lo cuente.
-Lo que pasa es que mi amigo-alzó la voz acercándose a Harry y dándole una palmadita en la espalda.-ve cosas que no son verdad.
-¿Y eso?
-Dice que ha presenciado cómo Alexia y Will se han besado en el Starbucks. Eso es una tontería, tío.-Dijo refiriéndose a él.
-Que es cierto… que no me lo invento…
Osea, que si Alex ha salido a toda prisa sin razón alguna seguramente ha sido por Harry. Y claro, Alex estaba por Will porque yo misma le dije que hablase con él. ¿Pero besarle? Como ha dicho Zayn, eso es más que improbable.
-¿Y que viste exactamente, Harry?
-No vi nada más que un beso.-Estuvo reflexionando.-Aunque vi a Alex apartarse como si hubiera cometido un error.-Esta aclaración le alegró un poco.
-Puede que ella no quisiera…
-¡Lo siento, lo siento, lo siento mucho!-Exclamé abrazándole.-Fui yo  la que les juntó y ha terminado fatal. A Alexia no le gusta Will, estoy convencida de que lo hizo al pensar lo contrario. Fue culpa mía…
-Da igual, Emily. No te tortures.
-No. No da igual. Date cuenta de que a Alex le gustas tú, aunque no lo admita la muy cabezota.
-Ya me ha dejado claro muchas veces que no.
Por desgracia, tenía que irme ya y cambiarme de línea.
-Chicos, me bajo aquí.
-Te acompañamos.-Contestó Zayn por Harry. Me cogió de la mano cariñosamente y yo agarró el brazo de Harry que casi se queda en el vagón.
Tengo que pensar qué hacer con esos dos tortolitos pero ya mismo, y voy a necesitar ayuda urgente.
 
*Narra Harry*
 
No me gusta la envidia, lo que pasa es que en este caso es inevitable. ¿Por qué la coge de la mano? No es una niña pequeña capaz de perderse en el metro y eso de hacerse caricias mutuamente no lo arregla. A ver si se enteran de que sigo detrás.
 Bueno, me estoy pasando. Si Emily fuese Alexia no la soltaría por nada en el mundo.
Al cabo de unos minutos llegamos a la línea dos. Sé que yo aquí no pinto absolutamente nada, aunque confieso que no quiero estar solo y mi única compañía era Zayn, así que había que aguantar. Y esto no significa que odie a Emily, que va, es una chica llena de ternura.
Volvimos a subirnos en el metro en dirección a su casa. Parece ser que este iba con menos gente y tuvimos la suerte de ocupar un asiento cada uno.
-¿Y por qué no lo intentas siquiera?
-¿Qué?
-Lo que quiere decir Zayn, es que intestes… enamorarla. Pero no tan profundo, ¿comprendes?
-Sí.-Bueno, podría intentarlo. ¿Qué arriesgo? Perder a Alexia. Además, me debe una cita a la que todavía no ha contestado.
Ya hemos llegado a nuestro destino. Andamos un par de calles para dejar a Emily en casa. Nos despedimos de ella y seguimos nuestro camino a casa. Como Emily vive prácticamente en la afueras de Londres, no estábamos muy lejos de nuestros de nuestros apartamentos.
Cuando nos encontrábamos en el edificio Zayn habló:
-Oye, Harry, tú piénsalo. Solamente tienes que hacerla reaccionar, tienes que dar el paso. Hazlo si te importa de verdad.-Y se fue con un gesto de mano.
Ahora sí que sí, tenía que esforzarme al máximo para no dejar escapar, al igual que ha dicho mi mejor amigo, a la persona que más me importa en este momento.
 
 
Huoooooooooooooooooolas :D Bueno, aquí tenéis un nuevo capítulo, hope you like it. Creo que subiré siempre los fines de semana, no tengo tiempo para subir con mucha frecuencia, sorry. Tampoco voy a enrollarme, solo que ayer me pasé siete horas y más viendo a nuestros idiotas en 1DDay y que mañana sale Midnight Memories. ¡Me acabo de alegrar el día! Ah, y vi En Llamas  adsjkghlñ.
Graciaaas por leer queridos lectores, también por las que comentan :)
Un besazo! Nos vemos pronto<3
 
 

domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 32


*Narra Sheila*

 

La llamada de Sophie me desveló totalmente y no conseguí reconciliar el sueño. Además, ya son las once y media de la mañana. Era hora de iniciar el último día de la semana. Mi queridísima amiga prácticamente me suplicaba que si sus padres preguntaban por ella respondiera que se ha quedado a dormir en mi casa, que más tarde nos contaría a todas lo que le ha sucedido. Presiento que será algo bueno, no paraba de sonreír mientras hablaba conmigo, y eso que fue una conversación telefónica y no pude verle la cara.

De repente algo interrumpió mis pensamientos. Tenía un nuevo mensaje… ¡de Liam! Lo releí una y otra vez hasta que perdí la cuenta. ¡Es el chico más adorable de mundo! Solo de pensar que soy su novia me entran escalofríos por el cuerpo. Me siento la persona más afortunada ahora mismo. En este momento lo único que hacía era saltar sobre mi cama. Me escribía, lo primero, buenos días aparte de tener un buen día, que hoy estaría muy ajetreado y probablemente no podamos pasar tiempo juntos hoy, pero que deseaba volver a verme pronto. Y que me quería mucho, eso lo dice porque no se entera de lo mucho que le quiero yo a él y no iba a empezar con las típicas peleas de “yo te quiero más”.

Obviamente le respondí y decidí darme una ducha rápida para despejarme completamente. En una cosa no cabía duda: sí que me ha alegrado el mañana.

Me levanté y me di esa ducha superrápida. Me cambié con algo más cómodo y listo.

Bajé a la cocina en la que mi hermano desayunaba tranquilamente.

-Buenos días.-Saludé al mismo tiempo en que él terminaba su vaso de leche.

-Y tan buenos, esa alegría a primera hora no es normal en ti.

-Oye, ¿yo no puedo estar feliz?-Contraataqué preparándome unos cereales.

-Vas a estar aún más feliz si miras lo que hay en el recibidor de la entrada.-Instantáneamente corrí hacia dicho lugar.

No estaba lejos, pero la verdad, se transformaron en interminables kilómetros. Al llegar rompí a llorar de la emoción. Yo soy así de sensible.

-Hey, que no se ha muerto nadie.

-Si es que se porta fenomenal conmigo…

-Hay que admitir que te quiere mucho. Ninguno de tus ex novios, que son pocos, ha tenido el valor de traer ese enorme ramo de rosas a casa.

-Será porque eres el mejor hermano de la humanidad, y los ahuyentas.-Confesé dándole un abrazo de lado. Después recogí las flores.

-Eso es porque yo también te quiero, hermanita.-Esta vez le di una patada en la espinilla. Como ya dije en su día, no me gustaba ese mote.

-¿Cuando vienen papá y mamá? –Pregunté desviando el tema.

-Esta tarde.

-Pues hay que limpiar y hacer la comida.

Regresé a la cocina, cogí un vaso de cristal y lo rellené de agua por la mitad. Subí a mi habitación y lo coloqué sobre mi escritorio, que se situaba bastante cerca de la ventana. Metí las flores con cuidado. Sé que es muy común que la gente te regale este tipo de cosas, pero me da igual, a mi me encanta este regalito tan bonito que me ha hecho mi novio.

Volví a escribirle un mensaje para agradecerle el detalle antes de ponerme a estudiar. Bueno, al menos habrá algo que me anime a estudiar.

 

*Narra Michelle*

 

He estado estudiando todo el mediodía, lo que pasa es que casi me duermo y paré para relajarme un poco, así que fui a probar un paquete de mis deliciosas galletas Oreo que mi madre compró especialmente para mí.

Estoy hablando de que ya son las cinco y media y que necesitaba urgentemente tumbarme en el sofá y ver un poco la tele.


Descubrí que soy muy necesitaba en esta vida. Solamente había estado dormida alrededor de una hora y mi móvil se encontraba lleno de mensajes y llamadas. Mi padre, que no se encontraba en casa me preguntaba si he estudiado mucho, que si puedo dejar unos apuntes a un compañero, qué deberes había por el grupo de clase. Todo a última hora. Sophie decía junto con Sheila en nuestro grupo que necesitaba urgentemente contar lo que le ocurrió ayer, me llamó, al igual que mi padre, Emily y Niall. ¿Niall? Me entró la curiosidad, así que le llamé yo.

 

*Conversación telefónica*

-¡Por fin contestas! Te he llamado un par de veces y no lo coges.

-Estaba durmiendo. Solo quería saber por qué has insistido en llamarme. ¿Algo malo?

-Qué va. Nos han dejado un minuto de descanso y hemos dado un paseo. Me he acordado de ti al ver un Nando’s. He reservado para el viernes, ya tienes cita para comer. Te recojo al salir del instituto, lo tengo todo controlado. Ups, lo siento Michelle, tengo que colgar. ¡Adiós, guapa!

*Fin de la conversación telefónica*

Tengo derecho a hablar, sin embargo, no me deja. Desde cuando era una cita, y desde cuando se despedía de esa forma. Definitivamente, este chico cada día es más raro. Ahora estaba nerviosa solo de pensar que era una cita y lo que podría suceder.

 

*Narra Alexia*

 

Es muy injusto que un domingo mi amiga y yo tengamos que estar trabajando, pero es lo que hay. Para compensar, me he pasado parte de la mañana estudiando hasta que comenzaron a dolerme los ojos.

Como de costumbre, soy la primera en llegar al Starbucks, ya que es raro que Emily sea puntual. Aunque tampoco soy la única aquí, podría entretenerme sin ella. Mira, ahí entra por la puerta. Tiene una sonrisa reluciente. Creo que habla por teléfono. Cuelga exactamente cuando se para delante de mí.

-¡Hola Emily!-Exclamé abrazándola inesperadamente.-Dos cositas: estás preciosa hasta con uniforme. Y llegas tarde, cariño.

-Lo primero: ¿bromeas? Preciosa tú. Si vengo empapada. ¿No ves que está diluviando? Lo segundo: me decepciona que a estas alturas continúes reprochando, mi amor.

-Seguro que si hubieras quedado con Zayn estarías presente cinco minutos antes de la hora prevista. ¿Me equivoco?-Pensó durante un par de segundos:

-Eres muy lista.-Y rió débilmente.

-¡¿Acabas de hablar con él verdad!? ¡¿Qué te ha dicho, qué te ha dicho!?

-Chss, no lo chilles.

-No has respondido.

-Como eres tan lista, te dejo que te comas la cabeza tú solita.

Eso finalizó la charla. Cada una nos pusimos a nuestros puestos.

En cuanto a Emily, tiene mucha suerte de tener un novio así, y yo estoy muy contenta por ella. A mí también me gustaría una historia similar a la de ella. De esas en las que hay que ocultar tu amor al lado de esa persona especial, de verse a escondidas, de tener muchísimas ganas de encontrártela y unirse en un beso durante toda la eternidad… Sobretodo, tener alguna razón por la sinceramente sacar una gran sonrisa en el día a día. Creo que he leído demasiados libros juveniles en estos meses.

Regresé de la fantasía y continué con mi trabajo.

Mientras limpiaba me di cuenta de que unas chicas menores que yo habían empezado a gritar. Eso me desconcentraba y llamaban la atención al resto de los clientes. Me acerqué disimuladamente, no soy tan abierta como para preguntar a unas desconocidas de qué se reían.

Y no me extraña que griten, en esas fotos los chicos salían guapísimos. Parece ser que leían un artículo de “Veinte cosas que no sabías sobre One Direction” de las que toda fan sabe.

-¡Aghhhh! ¡Miradles qué guapos son!

-Mirad a Niall, me dan ganas de ir a secuestrarle para que fuese mi pertenencia.-Vociferó otra distintas. Ilusas.

-¿Habéis visto bien a Harry? ¡Qué sexy, por favor!-Exclamó una tercera.

-Me pido encargada de raptarle.

-¡No! ¡Es mío!

-¡Já, mío y solo mío!-Protestaron todas al mismo tiempo.

Menos mal que mis risas no se oían a la otra punta del local porque si no… En el fondo me entraban ganas de gritarles que es mío, no sabría si para seguir la pelea o por creer que puede ser cierto.

-¡Alex! ¡Acabo de ver a Will entrar!

-¡Cállate, idiota!-Eso hizo que las chicas y los demás se girasen.-Me han tomado por loca por tu culpa.-Susurré cuando me agarró del brazo.-¡¿Dónde vamos?!

-Tú a hablar con él, yo a atender clientes.

-De eso nada, se hará ilusiones.

-Pues tendrás que zanjar el asunto, ¿no?

-No me siento preparada.

-Ya verás cómo sí.

Bajamos a la primera planta y Will se encontraba con un Frappuccino leyendo un libro. Él se percató de que me aproximaba a su mesa y se levantó a darme un beso en la mejilla.

-¿Qué tal estás?-Muchos adjetivos se me venían a la mente.

-Pues… bien.-Me senté en la silla de enfrente.

-Me alegro. ¿Ya has pensado lo de…?

-Will, quiero que lo que te voy a contar sea rápido, así que te callas, que no es fácil. A ver, no voy a quedar contigo. No estoy interesado en ti, nunca lo estaré. Quiero que te marches y que te olvides de mí porque conmigo no tienes nunca posibilidad. Lo siento mucho.-Estuvo meditando un rato.

-Te engañas, tus amigas te engañan, o ese Harry… ¿es él no es cierto?

-No, es mi decisión.

-Yo noto que te gusto, no hagas caso a lo que la gente diga.

En ese instante paró para darme el beso más frío que he recibido en toda mi vida. No podría llamarle beso, no transmitió sentimientos. Ni siquiera cerramos los ojos como se suele hacer, nos mirábamos fijamente.

Me aparté súbitamente seguido de un empujón. No me cabía en la cabeza lo que ha sucedido.

Observé por todas partes por si alguien hacía presenciado la escena. De pronto, la ventana del local se encontraba la última persona que no tendría que haber acontecido el beso. Puede que estuviera abrigado hasta arriba, pero su expresión le delataba, estaba desconcertado aunque decepcionado, al igual que yo. Y sin que lo notase, se fue.

-Harry…-Dije para mis adentros. Corrí hacia la puerta y no caí en el inconveniente de que llovía a mares.-¡Emily!-Grité corriendo al mostrador.-¡Mi abrigo!

-¿Qué ha pasado?

-¡Gracias!

Ahora sí estaba preparada para salir. No se distinguía absolutamente nada, incluso me choqué con uno que montaba en bici. No quedaba rastro de él, se había disipado. ¡Vaya mierda! ¿Por qué justamente hoy? Era la persona menos indicada para ver eso y ha tenido que aparecer por arte de magia. Espero que entienda que sol ha sido un roce de labios sin más complicaciones. Me imagino a él maquinando en un plan, para quitar a Will de mi vida. Es algo complicado. Will. Seguramente haya huido el muy cobarde, y eso que se supone que le atraía tanto… No puede irse por las buenas, le dejaré las cosas claras.

Volví al Starbucks, Will seguía en el mismo sitio. Pero al entrar había una persona que no estaba cuando yo empecé a correr, y es que yo a esa persona la conozco perfectamente. Aunque vamos a la pregunta importante, ¿qué hace aquí?
 
 
 
Vas happeeeeenin'? Lo primerísimo de todo, os pido millones de disculpas por haber tardado tanto en salir. Entre el insti, actividades extraescolares, poca imaginación, las pocas ganas y en que estoy enfrascadas en unos libros, no saco tiempo. Lo siento mucho otra vez. Pero bueno, espero que os haya gustado el cap., que es larguito aunque os podéis quejar jaja.
Como siempre, gracias por leer mi fic y espero pasarme pronto por aquí.
Un beesito<3
PD: Espero que hayáis escuchado/visto Story Of My Life, es peeeeeeeeeerfectísima ;)

sábado, 19 de octubre de 2013

CAPÍTULO 31


*Narra Alexia*

 

¿Para qué mentir de nuevo? No importa como reaccionen, tampoco es para tanto. Además, puede que Harry se alegre de que haya rechazado a Will.

-Me ha llamado, quería quedar conmigo un día.

-Y…-Emily realizó una mueca, proseguí.

-Y le he dicho que no. Porque aparte de que le gustaría quedar mañana y ya he quedado con vosotros hoy, tengo que estudiar…-Michelle comenzó a reírse

-Esa es la escusa más mala que he oído, y eso que han sido varias veces.-Dijo entre risas.

-Es la verdad. Es lo que queríais oír, ¿no?

-No, la verdad es que no te apetece salir porque es muy cansino.

-No lo es.

-Claro, siempre viene a verte al Starbucks con el fin de quedar en condiciones.

-Dile de una vez que no quieres quedar con él.-Propuso, más bien, ordenó Sheila.

-Es que… heriría sus sentimientos.

-Se lo tendrás que contar tarde o temprano, sus sentimientos no van a cambiar de un instante a otro.

-Qué razonable, Michelle.-Risas por el comentario de Harry, que parecía estar disfrutando.

Me levanté por segunda vez enfadada, no consentía que todos se rieran de mí de esa forma, era una costumbre.

Salí de Hard Rock en dirección a mi casa, encima hace mucho más frío de lo que pensaba.

-Hey, no te vayas.-Harry me agarró delicadamente de la mano e hizo que me detuviese.-Siento haber dicho eso, no era mi intención que te enfadases.

-Pues lo has hecho, no hace falta que te disculpes. Hoy me lo he pasado genial y espero repetir, pero me voy. Adiós Harry.-Me aparté bruscamente de él y di media vuelta, aunque él volvió a girarme.

-Qué manía con cogerme del brazo…

-¿Por qué te compartas así de esa forma? Cuando estamos todos juntos eres súperdulce, sin embargo cuando estoy yo, eres muy maleducada.

-Eh, yo no soy así.

-Te equivocas. En todo caso, podría ser yo el que tuviera que estar enfadado.

-Ahora me toca a mí preguntar por qué.

-Porque me evitas, me ignoras, ¿o eso no es lo que has estado haciendo esta tarde? Te dije lo que sentía por ti, eso es lo más importante, y tú caso omiso. Lo único que quiero es una cita y tú casi aceptas a uno de que ni siquiera te gusta.

-¿Cómo sabes tú que no me gusta?

-Se te nota, si quieres a alguien se te ilumina la mirada solo con pensar en él o ella, tú no, por ejemplo.-Verdad que me comporto de tal manera, pero es que me pone de los nervios, siempre lo tiene que saber todo.

-Que él no me guste no signifique que tú sí que me gustes.

-Lo sé. Por eso te pido una cita.

¿Y yo que respondo? Claro que podría quedar con Harry antes que con Will, pero cuando estoy con Harry, lo mayoría de las cosas terminan mal, gracias a mí.

-Dame tiempo.-Eso fue lo único que contesté.-Adiós.-Esbocé mi sonrisa más preferible y le di un beso en la mejilla. Harry me abrazó, sabría que le agradaría esta despedida.

-Podría pasarme así toda mi vida, pero los chicos nos esperan.

-Te esperan.-Rectifiqué.-Diles que no se preocupen, las chicas entiende porque me cabreo. Además, estoy muy cansada y me duele la cabeza…

-¿Te encuentras bien? ¿Te acompaño a casa?-Exclamó llevándose su mano a mi frente.

-Qué tonto. No te alarmes, no es nada.

-De acuerdo, al llegar a tu casa tómate una pastilla, así se aliviará el dolor.

-Por supuesto, doctor. Hasta luego.

-¿Está segura de que no quiere una cita por si empeora?

-No, por el momento. Ya le avisaré.

-En ese caso, nos vemos señorita Miller.

Los dos emprendimos nuestro viaje de vuelta a diferentes destinos. Harry es la persona con la que más bipolaridad trato. Estoy enojada y feliz, y viceversa. Sé por dónde está pasando y lo mal que se sentirá, pero necesito pensar, y creo que ya he decidido una respuesta, aunque tendrá que esperar por el momento.

 

*Narra Michelle*

 

Después de que Harry nos contase que Alex se iba a casa a parte de que estaba cansada, los chicos pagaron la cuenta (según ellos invitaban aunque nosotras hemos protestado y al ignorarnos han sido los primeros en sacar el dinero) y salimos de Hard Rock.

-Bueno, va siendo hora de irse.-Dijo Emily mirando su reloj.

-Eso, ya no quieres pasar tiempo conmigo.-Zayn la abrazó por detrás. Yo carraspeé.-Con nosotros.-Corregí.

-Lo siento mi amor, tengo un punto de queda y si no lo cumplo me madre me lo reprochará.-Y se unieron en un dulce beso.

Un “Ohh” por parte de los demás, excepto yo, ya que no prestaron atención a lo que dije.

-¿La revancha para qué día?-Preguntó alguien a mi espalda.

-Pues… cuanto antes, mejor.

-Debo reconocer que eres la chica que más come en el mundo, que yo haya conocido, pero no eres nada comparado con Niall Horan.

-Creído.-Le di un pequeño puñetazo en el brazo.-Ahora tengo más razones por las que te ganaré.

-Eso todavía está por discutir. ¿Y dónde te apetece ir?

-Mmm… ¡a Nando’s!-Exclamé feliz.

-Estupendo, fue el lugar donde nos vimos por primera vez, ¿recuerdas?-Por supuesto que lo recuerdo, no fue un bonito encuentro, también estaba Jake, pero en el fondo me alegro de que ocurriese.

-Da la casualidad de que no.

-Venga, vámonos ya.-Interrumpió Emily algo preocupada.

-¿No esperamos a Sophie y Louis?-Está vez habló Liam.

-Si esos tortolitos ya estarán en un motel.-Risas.

-Oye, ¿tú hoy estás muy chistoso?

-No exageres, Harry.-Le reprochó Sheila.

Nos despedimos con otro abrazo grupal igual al último y quedamos en repetir otro día de estos, si es que con ellos no se desperdicia el rato.

Las chicas y yo nos fuimos por un lado y los chicos por el contrario, según había escuchado mañana tendrían una entrevista.

 

*Narra Sophie*

 

¡Qué a gusto se estaba en la cama! No había ganas ni de levantarse. Y por si no has habéis enterado, hoy es domingo y me tocaba estudiar porque no lo he hecho en todo el fin de semana.

Con un grandísimo esfuerzo decidí levantarme, pero algo me lo impedía. Abrí los ojos asustada. Esperad un segundo, esta ni es mi habitación. Me di la vuelta y entonces ya comprendía las cosas. He sido idiota al no darme cuenta.

¡Si es que dormía como un niño de cinco años! Es una monada, aunque al ver el reloj de la mesilla marcaban las once de la mañana y mis padres se preguntarán cuál es la razón por la que aún no estoy en casa.

Prefiero no despertarle, sí, mejor. Si os pensáis que anoche hicimos algo os miento, solo dormimos. Para mí sería ir muy rápido. Y no qué se supone que somos a partir de ahora.

Me escabullí de sus brazos y le di en besito.

-Buenos días preciosa.-Adivinad quién me volvió a coger por la cintura.

-Buenos días, bella durmiente.

-Menos mal que tu beso me ha despertado, mi príncipe azul.

-Claro.-Indiqué con ironía.-Tengo que irme.

-No…

-Sí, y no me hagas pucheros.-Me levanté y me puse mi ropa.

-No mires.

-¿Por qué? Mi camiseta te sienta mejor que a mí.-Le dediqué una mirada asesina y me tuve que cambiar en el baño.

Al salir Louis ya estaba vestido como yo.

-¿Pasa algo?-Esa impresión no eres buena.

-Hoy teníamos que ir a una entrevista y probablemente la aplacen por mi culpa.

-Lo siento.

-Hey, no llores.-Si es que es inevitable. No es por su culpa, es por la mía. Louis se aproximó y me quitó las lágrimas que se dejaron caer por mis mejillas.

-Está bien. ¿Se lo has contado a alguno?

-No. Lo haré cuando toque una reunión del grupo.

-Vale.-Acortó la distancia con un tierno beso.

-Te quiero mucho.-Dijo al separarnos. Una sonrisa tonta apareció en mi rostro como en el de él.

-Yo también te quiero mucho.-Vi que volvía a acercar sus labios, se lo impendí.-Tengo que marcharme.
Me encaminé hacia la puerta y un par besos de despedida. Si por mí fuera, no me iría nunca, con él a mi lado soy extremadamente feliz. Probablemente este día no suceda nunca más, es demasiado perfecto.



HELOOOOOOOOOOUES! ¿Qué tal estáis queridas lectoras? ¿Os ha gustado el capítulo? Espero que sí :) Tendréis que esperar hasta que pase algo interesante, porque salvo el anterior los demás son más... aburridos.
Intentaré subir prontico, de verdad que lo intento. Muchísimas gracias por leer y también a las que comentan.
Muuuchos kisses<3

miércoles, 9 de octubre de 2013

CAPÍTULO 30


*Narra Alexia*

 

¡Qué noche estoy teniendo! Y ya que pensaba que esto iba a ser lo peor. De momento todo va normal, bueno, toda descripción menos esa.

De repente conseguí escuchar un sonidillo junto con un zumbido dentro de mi bolso. Será mi móvil, pero estaba pasando un rato estupendo como para cogerlo. Aunque la persona que se encontraba al otro lado de la línea es bastante cabezota y volvió a llamar.

-Disculpad chicos, me llaman por teléfono.-Me levanté de mi sitio y fui al baño de chicas.

 

*Conversación telefónica*

-¿Si?

-Hola Alexia. ¿Qué tal?

-Emm… hola… ¿Will?

-Sí. Soy yo. ¿Me recuerdas?

-Claro que sí. Estoy muy bien, lo que ocurre es que me pillas fuera con unos amigos.

-Vaya… Creía que estaba en tu casa.

-¿Un sábado por la noche?-Estuvo callado unos segundos.

-Ups. Hoy es sábado, ¡es verdad! Mi cabeza me decía que era domingo.

-No importa. ¿Qué me quieres contar?

-Pues, me aburría y me ha parecido llamarte porque acordamos en salir algún día los dos juntos.-Osea, no tiene nada que hacer y su primer recurso soy yo.

-Cierto. ¿Y no es bastante el ir a visitarme todos los días de trabajo en el Starbucks?-De ese tema no os he hablado.

-Eso no es quedar, di un día, elijas lo que elijas estaré libre, por ti.- ¿Eso es un piropo?

-No estoy segura… tengo que estudiar y eso. No creo que mi madre me deje.

-De acuerdo… cuando puedas me llamas.

-Vale. ¡Adiós!

-Hasta luego Alexia.

*Fin de la conversación telefónica*

 

Me siento mal al mentir a alguien, pero simplemente, no me apetecía quedar ni con él ni con nadie. Todos los días en los que yo he trabajado él ya estaba en la mesa más cercana para saludarme. Viene todo el rato para verme, no se separa de mí ni un instante, el problema es que no me gusta, es muy guapo, pero no le veo como mi novio. Lo que me gustaría es otra persona, lo que pasa es que primero habría que dar un salto hacia delante. ¡¿En qué estoy pensando?!

Guardé en móvil en mi bolso y salí del baño. De camino a la mesa donde estaban los chicos Harry y yo cruzamos nuestras miradas. Esos ojazos me matan lentamente por dentro, como para no hacerlo. Y si añadimos esa magnífica sonrisa, diría que lo hace a propósito. Desvié mi mirada hacia el suelo.

Me estremezco solo por recordar la confesión del otro día y que seguirá esperando una respuesta. Y yo tan cabezota por no atreverme a nada.

-Está bien, me ringo. Tú ganas.-Rechistó Michelle justo al regresar a mi silla. A continuación Niall comenzó a bailotear sentado con aire superior.-A mi tripita no le cabe más postre.

-Si ya te dijimos que el irlandés come demasiado.-La consoló Liam. Michelle se cruzó de brazos.

-Exijo la revancha.

-Cuando quieras.-Respondió Niall abrazándola de lado, que no dio mucho resultado.

-¿Quién ha llamado Alex?-Preguntó Sheila, la muy oportuna.

-Qué cotilla…

-Lo sé. Y no cambies de tema.

-Era Will.-Ahora lo que me miraba amenazante era Emily y Zayn casi se atraganta el pobre. Harry apoyó las manos en la mesa aguardando a lo que tuviera que inventarme.

 

*Narra Sophie*

 

-¿Te apetece andar?

-Me da igual.-No me hizo caso ya que empezó a caminar él solo.

Estuvimos así como unos cinco minutos, no puede ser que se hubiera olvidado tan pronto de lo que me tuviese que decir.

-¿Y bien?

-Y bien qué.

-¿Por qué se supone que estamos aquí los dos viendo pasar a los coches?

-Necesito tomar el aire y relajarme, y meditar sobre las cosas, dame tiempo.

-Nunca había oído eso. ¿No te basta cinco minutos? Has tenido toda la tarde para meditar.

-Mentira, una hora. Borde.

-Si quieres mañana te llamo y me lo cuentas, podré aguantar.

-Que no, que tiene que ser ahora, lo único es que no sé cómo expresarlo exactamente.

-Tú… suéltalo.

-No, esto debe ser especial, y no lo está siendo.

-¿Por qué?-Repetí. Suspiró.

-Sophie, yo te…-Algo dentro de mí me impedía dejarle decir lo que estaba a punto de decir.

-¡Mira, un gatito! Oh, que mono.-Me adentré en esa estrecha y pequeña calle para observar al minino.

-Siempre me han gustado los gatos, el problema es que mi madre no quiere comprarme uno, nada de mascotas en casa.-Expliqué cuando se puso detrás de mí.

Busqué mi bolso y, ¡bingo! Lo encontré. Un barrita integral. Cogí un trozo, lo tiré al suelo y el gatito lo atrapó rápidamente. Tenía pinta de estar abandonado, pero seguro que con algunas vacunas y demás ese gato conseguiría un dueño.

Iba a darle lo que faltaba de barrita y algo me lo impidió, más bien un golpe. Provenía de detrás de mí, y como ya os he dicho anteriormente, Louis estaba a medio metro de mí.

-¿Qué coño haces aquí, Mike?-Pregunté acercándome a Louis, que se encontraba en el suelo algo inconsciente.- ¡¿Acaso nos has estado espiando todo este tiempo!?

-Solo he ido a dar un paseo. Y mira a quiénes me cruzo por la calle.-Se nota a distancia que iba un poco bebido.-Venga, vámonos.

-¡Cómo que vámonos! ¡Le has dado un golpe en la cabeza! Suéltame y vete a casa, estás borracho.-Me deshice se su agarre en mi mano e intenté que Louis reaccionara.

-No me voy a marchar si no vienes conmigo.-Volvió a cogerme y me apartó de Louis.

-¿Por qué?

-Te quiero mucho y no quiero que estés con él.

-¿Entonces por qué rompiste conmigo?

-Fue un error. ¿Salimos de nuevo? Te lo suplico.

-Ni hablar. Déjame.-Me recordaba a la última vez que nos quedamos a solas. Comenzaron a humedecerse mis ojos y las lágrimas me recorrían toda la cara.-No me acorrales gilipollas.-Era imposible escapar de sus fuertes brazos.-Y no te quiero.

-Eso es que tienes miedo de que te vuelva a traicionar.

-No es verdad.

-No mientas, pequeña. Verás como si te beso cambias de opinión.-Juntaba su rostro al mío lentamente. No podía soltarme y tampoco tenía que suceder lo que estaba a punto de ocurrir. Sentía su aliento maloliente sobre mis labios pero dejé de sentirlo al oír otro golpe similar al anterior.

-¡Louis!- Corrí para abrazarle.

Le dio por la espalda con una tabla de madera, pero eso no fue suficiente, consiguió levantarse y a partir de ahí pasó lo peor. Lo estaba viendo todo y era incapaz de moverme para decirle de una vez a Louis que se detuviese, estaba muy furioso y vaya paliza que le estaba dando a Mike, aunque este tampoco es que se rinda fácilmente.

Louis tiró al suelo a Mike. Yo aterrorizada intenté frenar a Louis.

-¡Louis, para por favor! ¡No tienes que hacer esto! ¡Para!-Esas palabras se repetían en mi boca una y otra vez y cada vez más inaudibles. Abracé a Louis por la espalda y le apreté muy fuerte. No podía parar de llorar.

-Lo siento.-Se dio la vuelta más tranquilizado y correspondió a mi abrazo, aproximándose más a él. Me besó la frente con ternura.-No llores.

-Joder… Mira cómo estás… Hay que ir a un hospital.-Dije entre llantos.

-No, no puedo ir ahí. No es nada Sophie.

-¿Qué no es nada? ¡Si estás sangrando por la sien! Sheila trabaja en un hospital…

-Vámonos, antes de que ese capullo vuelva a rozar un pelo.-Me interrumpió.-No se puede ir a un hospital, soy famoso, saldré en las revistas y los periodistas me preguntaran sobre esto.

-Pues a mi casa. Bueno, mis padres…Tengo que curarte eso ya mismo.

-¿A mi apartamento? Tengo un botiquín. De verdad Sophie, que no hace falta, vete a casa.

-No, voy contigo.-Hice que se apoyase sobre mi hombro y iniciamos el trayecto a su apartamento. Se puso la capucha tapando la herida y sus gafas de sol.

-Ais, no me toques ahí.-Se quejó a mitad de camino.

-¿Te duele mucho?-Pregunté inclinándome a algo más arriba del lateral de su cintura. Él asintió.-¿Y por qué no me lo dices antes?

-No quería preocuparte más de lo que estás.

-Es que esto ha pasado por mi culpa.

-Ha sido él el que ha empezado, y yo he continuado, además, fui yo el que se empeño en andar. Ya estamos.-Entramos en el piso, subimos en ascensor y Louis abrió con cuidado.

-¿Dónde está el botiquín?

-En la cocina.

-Pues ven la cocina no al salón, tonto.-Giró una de las sillas y se sentó.

 

*Narra Louis*

 

Después de indicarle dónde se encontraba el botiquín dio con él.

Esta chica es perfecta, incluso dos tíos se han peleado por ella.

-¿Te ayudo?

-Ya casi lo alcanzo.

El cajón estaba demasiado alto para su estatura. Eso me provoca, al estirarse hace que su camisa se elevase y yo permitiera observar una parte de su perfecta espalda, sin contar esa postura sensual.

-Te atrapé.-Susurró al botiquín. Se ajusto la camisa y la falda y vino hacia mí.

Me sentía muy culpable, era el causante de que estuviese llorando, seguramente estará pensando en lo ocurrido. No tendría que haber sido este el día en el que me confesase, se ha convertido en el peor de todos.

Pero al menos me conformo con que esté aquí a mi lado y que se preocupe tanto por mí.

No tenía nada grave: una herida en la cabeza, en el labio inferior, algún cardenal y pocos rasguños. Ella me los desinfectó con delicadeza.

-Solo queda el labio.-Se acercó y no pude evitar quejarme por el agua oxigenada.

Se mojó los labios, no aguantaba más.

 

*Narra Sophie*

 

Sus labios eran muy deseables, me encantaría besarle, pero le haría daño.

-He terminado.-Recogí las cosas del botiquín y lo dejé en la mesa.

Louis colocó sus manos en mi cintura y me atrajo a él como siempre sucede.

-Louis…-Mascullé. Me mandó callar.

Me cogió como a una niña y me sentó en la mesa, él enfrente de pie. Me apartó un mechón pelirrojo de mi cara y cada segundo que pasaba la distancia de nuestros labios iba desapareciendo.

-Voy a hacerte daño si…

-Sabes que voy a sufrir más si no lo hago ahora.

Y ocurrió. Ocurrió lo que estaba esperando durante un tiempo. Es el mejor beso de todos, no sabría definirlo. Tengo ganas de gritar, ¡estoy besando a Louis Tomlinson! Aunque a mí no me importaba quién fuese o cómo se ganaba la vida. Estoy besando al chico del que me he enamorado.

Louis se acercó más a mí, si es posible y yo realicé lo mismo al poner mis manos sobre su nuca mientras retorcía su pelo entre mis dedos.

Nos separamos para coger aire pero no dio tiempo ya que le besé otra vez. El beso de hacía cada vez más intenso, así que paré.

-Me voy a casa.

-No. Quédate, por favor.-Comenzó a darme pequeños besitos en la comisura de mis labios.

Finalmente acabé accediendo, por mucho que me esforzase no me resistí.
Creo que esta noche iba a dormir bien acompañada.


Helouuuuuuuuuuuuuuuuuuuues :) ¿Cómo estáis? ¿Os ha gustado el capítulo? Espero que os guste, es larguito y me he enrollado, también espero que comentéis :)
Bueno, siento tardar en subir, no tengo casi tiempo de verdad... Os dejo con mi dedicatoria express. Graciaaaaaaaaaaaaas por leer. Un kiss muy grande<3